El Perú es el penúltimo país en calidad educativa con bajísimos índices de comprensión lectora y matemática. Dicho esto, podemos hacernos muchas preguntas y permanecer debatiendo en largos razonamientos interminables que no nos llevarán a concluir y encontrar de manera concreta el meollo del asunto. Pero cuál es el problema con la educación estatal?, debería privatizarse?, que tipo de educación se recibe en las instituciones públicas?.
La Anti-utopía de Huxley nos brinda un poco de información interesante al respecto sobre como se cretiniza al individuo en las instituciones públicas a través de la entrega sigilosa y lenta del hombre al aparato estatal creando en el subconsciente una ideología nacionalista que a pesar de profesar la ayuda al prójimo y el bien común tiende solamente aplicarse a la gente próxima a su entorno, que comparte símbolos patrios, himnos, costumbres, etc. Sin embargo las fronteras fueron creadas de alguna forma para descentralizar el poder y evitar la catástrofe que acarrearía un gobierno universal y no por que las personas de ambos lados de las fronteras tengamos naturalezas distintas.
Tantas veces se habla de poco presupuesto destinado al sector educación y la posible solución del problema aumentando los sueldos, capacitando a los profesores, regalando computadoras, bla bla bla… y es que acaso así seremos los mejores de América latina? 200 soles más a cada profesor nos llevarán por las cumbres de la educación mundial? Nadie se a puesto a pensar que la solución tal vez podría ser otra. En algunos países de África ahora gozan de mejores estándares educativos que el nuestro y la solución no fue tan populista y cara. Simplemente se dejó en marcha la competencia empresarial que terminó por crear colegios de calidad a todo precio y algunos acompañados de bonos educativos al estilo Friedman que incentivaron la pugna por dar servicios mejores y más baratos.
Lo que no debe quedar en duda es que no existe la educación gratuita, nadie la regala, el estado no la regala por el simple hecho que el estado no tiene dinero y tales subvenciones salen de nosotros mismos, pero bueno, si es justo o no estudiar a expensas del esfuerzo de otros y si vale la pena el resultado, que lo juzgue cada quien. Pero si de alguna manera se tiene que justificar el alto grado de coacción tributaria que recibimos, que se haga de manera eficiente y no se dilapide la riqueza en las manos de unos demagogos que en su afán por permanecer en el poder no miden las consecuencias de sus actos, para así empezar a formar personas creativas, libre-pensantes y queden rezagadas en el olvido algunas doctrinas creadas por aquellos filósofos del revólver e ideólogos a sueldo fijo que en nombre del amor a su país justifican comportamientos Neandertales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario