miércoles, 9 de febrero de 2011

Una aproximación a la teoría del “Public choice” y el análisis económico de la política en el contexto actual peruano.

Hace algunas décadas James Buchanan realizó un interesante estudio en el cual analizaba los procesos de elección que se efectúan en las instituciones públicas y las decisiones de escogencia particularmente en situaciones fuera del mercado… (simplificando, trata acerca de las elecciones que hacen los individuos cuando sus decisiones repercuten no solo en ellos mismos, sino en la comunidad a la que representan).
Aun que no es para sorprenderse el public choice dice que el comportamiento  de los representantes públicos, o sea de los políticos, está guiado de manera racional es decir maximizan sus beneficios y minimizan sus costos. Lo que me lleva a preguntarme lo siguiente: si cada político guiado por su interés personal busca maximizar su beneficio, como es que esa manera actuar pueda tener buenos resultados en la gestión pública que busca servir de manera eficiente el dinero de los ciudadanos para el bienestar colectivo? Al hacer esta pregunta me es muy fácil entender entonces por qué en nuestro congreso hay come pollos, roba luz, auto despidos, empleados fantasmas, etc, etc. Aun que esto deja de tener gracia cuando calculamos las cantidades de dinero que desaparecen y generan un costo tremendo a la sociedad.
Este análisis como podemos ver no es ajeno a nuestra sociedad y nuestro proceso de selección de representantes públicos. La pugna actual por el sillón presidencial y una curul en el congreso, ciertamente, tal vez pueda que existan algunos ángeles de buen corazón como los llamaba Milton Friedman, que deseen hacerlo por vocación de servicio al ciudadano, no obstante la experiencia demuestra lo contrario y mientras la racionalidad del individuo y la primacía de sus intereses estén por delante, hay que dejar pues de sorprendernos cuando aparezcan actos de corrupción y enriquecimiento con dinero ajeno. Tal vez lo idóneo sería reestructurar totalmente el sistema político y poner ojo analítico en los beneficios y el poder que se les otorga a los representantes del estado y buscar mecanismos de transparencia económico político.
Concluyendo esta idea debo decir que no escapará a la percepción muchos de los que lean este artículo que mi visión de los procesos de selección lo hago desde un punto de vista de costo – beneficio dado que generalmente el costo que generan algunas instituciones públicas es mucho mayor a beneficio que dan a la sociedad.

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